domingo, 30 de marzo de 2008

Viene, estará, se irá y volverá... eternamente.


La des-materialización del calor.
Día a día siento más fuerte la presencia del otoño.
El paso silencioso de las estaciones lo contemplo en quieto silencio.
En el oído siento su susurro lento y trato de romper con mi humanidad para ser-en-lo-natural no ajeno.
Ser viento en el viento. Agudizar más mis ojos, los poros. Respirar desafiante.
Como pantera avanzar ágil entre las culebras.
Respirar profundo y abrir los brasos.
Abrasarme a la vida y dejarme llevar al néctar de la infantil sabiduría.
Reír. Saltar. Meditar. Pensar. Respirar. Vivir.
Ser-feliz.



Aristo

sábado, 29 de marzo de 2008

poética del tiempo


Caminando a paso lento
respirando profundo contemplo
Siento y pienso. ¿Pienso y luego existo? No.
Cae musical la amarilla hoja bailando infantil recorriendo el espacio indómito.
Cae y gira. Planea y silva en el juego del viento. Música y baile.
¿Se abrán equivocado los árboles?
Vientos de otoño parecen haberse enredado en el recuerdo del tiempo.
Un des-ilucionado enamorado lo llama después de haber matado.
Desesperado. Frenético. Atormentado.
La maldición del amor. El veneno del beso que se siente. La pena maldita.
Lucho contra el tiempo y el espacio, pero eterno llega una vez más
el otoño, y llegará el invierno. Hasta la muerte de la muerte.
Hasta la detención imposible de Cronos.
Hasta que deje de florecer la primavera.
Hasta que se cristalice el viento.
Cada presente lo quiero
Uno tras otro lo deseo
Vivir viviendolo
hasta toparme con la muerte
u otra suicida hoja de otoño
que en el alma se me clave
y los sueños me mate



Aristo

jueves, 27 de marzo de 2008

Fausto no-convertido


Escribir a sangre


a pulso caliente

el gusto, casi fanático, por el mal gusto


Sé que se siente. Entre las piernas te recorre y te sube maligno

mi siniestro pensamiento en tu mirada brillante revelado

en la boca semi-abierta y húmeda

la respiración tibia contenida
en el rojo pensamiento la lujuria y el veneno del lívido

te invito a que el filo de estas letras corten tu ropa y
con la roja lengua
tu piel absorban

poro a poro,
bajar por tu cuello ligero y detenerme entre tus piernas certero

el deseo maligno de las manos que tropiezan en tus pechos
apretarlos hasta reventarlos
en sudor espeso y licuosos fluidos

volar mi mente y reventarme en tu cuerpo en el tiempo detenido

caer perverso a tus sueños y destruirlos
presa demencial del olvido

Desde el mundo de las ideas