jueves, 24 de abril de 2008


No soy indiferente al momento

al encuentro secreto de las miradas y los cuerpos


al canto desolado del viento

de vernos partir derrotados, muertos


aún no es nuestro tiempo

des-consolado en el reflejo del aire lo observo

ritmos distintos perversos


destino arrojado, imposible perderlo


cómplices gatos nocturnos contra todo nos vemos

sin romper el cristal silencio

esquivando la mirada babosa de los ojos muertos


tomo tu cuerpo

robo tu alma

hago mío el momento


sin espacio ni tiempo

subo tu muslo con mi lengua, te provoco certero

respirando agitado, muerdo tu cuello.

aguantar mi salvaje sentir más no puedo.

Es la sangre maldita, el rojo lujuria y el viento.

El volcán violento. El estallido cósmico arrebato sincero.




sin dios

pequeño pagano me entrego

a la música del diablo

y su placer de la carne, del fuego interno


bendita maldición de ser tu prisionero

mujer eterna, tu aroma aún la siento

mi niña perfecta, capricho cruel del negro tiempo





Aristo, desafiante, blasfemo
(foto de aquella musa invisible: fantasma que me desvela, recuerdo que me persigue)

martes, 22 de abril de 2008

momento: flor natural del tiempo


El vacío de la no-palabra.
La imagen que pierde su voz en el eco del recuerdo.
No hay inspiración, pero sí fuertes golpes de vida, flores del viento.
Pero mi voluntad de desangrarme sobre esta blanca hoja aplasta la femenina necesidad de inspirarme.
Y si hay vacío ¡Le canto a la nada!
Y si no hay ideas ¡Le canto a mi estupidez!
Qué importa el discurso cuando tengo la necesidad seca de disparar
palabras errantes insolentes
¡NADA!
Escribir porque sólo el acto de escribir es poético
porque lo siento en mis venas:
la sangre roja caliente furiosa que las revienta
La palabra maldita en la garganta.
La arritmia cardiaca, frenética.
La esquizofrenia demoniaca.
La seducción suicida.
El disparo blanco al aire de ideas profanas.
El impulso automático de escribir, mente atormentada.
Mi revolución solitaria y mi elevación al pedestal de Dios.
Señor todopoderoso constructor de mentiras las rompo con mi martillo,
con mi vómito de fuego.
Aristo libre en lo que no soy
burlesco cruel homicida fluyes raudo en espacios y tiempos
que no-son.
Corres rápido entre el verde bosque pagano riéndote de mis oscuros miedos.
Asesino de mis verdades
las entierras en el azul profundo de mis pensamientos de mares turbios.
Violador de mi inocencia
en mundos artificiales de conceptos y sonidos
te pierdes y me pierdo
y caigo
una vez más
a la maldición de aburrirme
de las miradas opacas de la gente
de sus problemas y dioses crucificados
Respiro, bajo la mirada y sigo mi camino solitario.
Cultivando el misterio.
Re-inventado-me en la poesía
de la no-palabra, pisoteando la inspiración:
Dios en la escritura de pulso
gotea la sangre, el sentir, oscuras ideas macabras
Aristo
maldito!

viernes, 18 de abril de 2008

sonidos temporales


La no coherencia y la muerte macabra
de saber nada y que poco me importe
quién sabe de algo? que lo diga,
¡a ver cuándo termina!


Con la boca llena de nada blasfeman y castigan
la pregunta espontánea, mi poesía maldita

hinchados en su ignorancia se burlan
infelices hieren para reír
culebras miserables
cobardes criminales

a quién diablos estoy escribiendo
a la necesidad de decir algo? Sin inspiración caigo.

Parece que aún no me siento culpable de mi delito
de sentirme libre y de feliz vivirlo
de en este momento caer sin sentido a las letras pasionales
y dentro sentirlo

escribir para seguir palpitando
es la sensación física
cuchillo del alma
rompe los huesos por los brasos furiosa pasa

ideas poco pensadas menos importantes

es un suspiro lanzado al viento
una hoja más que cae sin tiempo
la palabra no dicha que entregada agoniza

un canto sin vida que muere lento

la importancia de lo poco importante
del excitarme con imperceptibles detalles
microscópicas miradas, salta mi corazón salvaje

la riqueza de la carencia de necesidades
desprendido de caprichos materiales avanzo ligero.
Música, risas, polvo en el aire

gracias profundo misterio

por este momento no-explicable
reírme de ese tonto yo
y sus artificios intelectuales




Aristo Risato
bufón del espejo





Desde el mundo de las ideas