miércoles, 30 de julio de 2008

La maldición


son las sensaciones estomacales
las agujas que me clavan lento y profundo
una a una
en la garganta
en la espalda
en los brazos
en los dedos
en la mente
en los pies


el asco de despertarme asfixiado por las mañanas
la náusea de mirarme al espejo
la bilis que me quema la tráquea
el vómito de sangre que chorrea la limpia hipocresía hogareña

el silencio suicida
la tensión en las sienes que me revienta el cerebro
el cuerpo tieso
muerto viviendo mi propia muerte
caigo preso de mí
agotado
aplastado por el día a día
ahorcado por siniestras mentiras
electrocutado por el dolor de la vida
fluyen espasmos como fluye el torrente vertiginoso de la sangre
presionando las venas
hasta que se revienten
y todo se tiña de espeso rojo
y la mente negra quede en blanco

el tiempo me corta la yugular
y me triza la cara
y me bota al suelo
y se mea en mis sueños

aturdido no me incorporo
más vómito
más náusea
más asco
más odio en los ojos
más negras noches, más fuerte se me revientan los oídos


y me desollo la piel con los dientes
caníbal víctima de mi hambre busco la explosión de los sesos
y degollarme y marcar mi corto camino con sangre

golpearme los puños contra duras murallas destino
que los huesos se abollen
que arda
¡que arda cada hueso en el infierno!
manjar para los perros del Maligno
y el pecho abrírmelo
a dos manos rajarlo
arrancarme el corazón temeroso palpitante
y pisotearlo hasta que reviente
hasta que me caiga al suelo
hasta que se me cierren despacio los ojos
hasta que la blanca-nada-absoluta absorba mi último color
hasta que el último suspiro se pierda en esta última letra de sangre

...

Aristo
perro bastardo

Odio la poesía rosa

bueno y qué es el amor?

el sentir explosivo del corazón
la dinamita al pecho que revienta en rojo latido punzante
el pulso del beso
la caricia felina del sexo

el movimiento de los cuerpos hecho ritmo
la tensión de la carne
la lengua que recoge el sudor
la mano que apretada recorre los muslos

el tacto que abre los poros
el fluir mágico de los sentidos
el destello de los ojos
el gemido desenfrenado que revienta los oídos

la sangre del momento
matar o morir
el reconocimiento de la carne

el desgarro de la mano en la espalda
la fisis

la inteligencia del cuerpo
el olor animalmente deseado
la somnolencia maldita
la presencia eterna
compañera suicida

la locura
el descalabro
la negación del ser
la decadencia del orgullo
una escalera tendida hacia el infierno

una imagen de lo divino
una flecha rompe-viento lanzada al pecho
la sangre roja que gotea famélica y fétida
lo más humano de los humanos
la más miserable de las excusas

una apuesta incierta
una moneda arrojada a la voluntad del azar
un ditirambo a la irracionalidad
la negra intimidad
el rojo recuerdo
el blanco destello
el dorado momento

los colores manchados
los colores mezclados
los colores en la esclava rutina

y bueno, qué es el amor?

algo que nos idiotiza, que felizmente nos idiotiza en este mundo de buenos y justos


Aristo Borraccio

martes, 29 de julio de 2008

t
u
c
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ODIO LO QUE ESCRIBO
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ARISTO

Desde el mundo de las ideas