martes, 14 de octubre de 2008

por qué
no entiendo el silencio mal-intencionado
de quien conmigo no debiera tener esa necesidad



qué castigo más injusto
qué látigo más sangriento



la piel se abre y chorrea la maldición de mi cuerpo
la rabia de quien por la espalda ha sido lastimado



amargo grito lanzo al nocturno cielo
a ver si espanto a la soberbia luna y su maldita belleza


ella se luce llena
ilumina todos los rincones de la noche
y a los gatos y enamorados dementes
les quema los ojos, les arrebata el alma
el suspiro se los quiebra contra sus propios dientes



es el horror de vivir en la no-realidad
pero cómo contra ella luchar
si en sus tretas y disfraces es tan audaz
gata lasciva caí en cada una de tus mentiras
vil perra con palabras me engañas
y la idea la sublimas a sueño
y florece el infantil deseo



pero las palabras son avión de papel al viento
y pasan flotando por el lapidario silencio
algunas vez fueron, mas ahora se van lento



y yo sólo puedo observar su burlesco movimiento
se alejan rajándome el pecho
me rebanan las ideas mientras las pienso sin-tiempo

y la sangre no cesa su goteo de negra ira y rojo lamento
no tengo la sabiduría de irme en la risa del viento
cuando la vida ataca violenta y el alma la seca



sólo soy la caída de mis ilusiones
soy la caída, soy el cristal de la ilusión que se rompe
soy el trago duro de pena que por la garganta baja
soy la presión en las sienes a la altura de los ojos
soy el pensamiento esquizo rojo


soy la meditación suicida ante la realidad macabra
soy el terrorista de su moral y de sus verdades asesinas
¡No más humanos!
¡No más mentidas palabras!
a
r
a
r
s
i
s
t
o
escupiendo ídolos




Las palabras crean realidades (¿y las palabras falsas?)

El quiebre brusco de la línea recta
el ángulo recto
los noventa grados que violentan
pero que los "hombres de bien" sustentan
Quiebre. Caída. Golpe. Muerte.
Puntada al cerebro. Ideas dementes.
Realidad falsa. Pensamiento suicida. Cuerpo caliente.
No quiero creer en lo que veo.
Que mis ojos busquen en lo in-visible
que no los seduzca el disfraz de lo tangible
Ni los besos. Ni los edificios. Ni las personas existen.
Ni las instituciones. Ni las ideas. Ni las palabras existen.
¡No existen!
Son el no-ser de su esencia
la negación de su ser en su falaz existencia.
Es el golpe brusco de mi martillo
¡Mi condenación! ¡Mi sentencia!
No existe lo que aparentemente es
no es lo que es
sino lo que se oculta dentro del ser:
la sensación de contacto con lo percibido.
Más allá de la maqueta de lo real
se encuentra el ser en su estado natural
en su atmósfera de árbol y viento
de bosque y montaña
de música y magia
de la comunión de la tierra
el fuego
el aire
el agua
En su estado de lucha por el Azar concertada
La tensión que todo lo contiene
sobre la cual todo es y vive
El movimiento del Cosmos
genera el pulso de las partes
que se contraponen y se tensan
Todo fluye. Todo se transforma.
Sin el humano quiebre de "lo real" impuesto
no sería el mundo
un falso vacío muerto
aristópoLus

domingo, 12 de octubre de 2008

Confesiones o Sueños de realidad

Tengo algo qué decir, pero no se cómo decirlo.
En la forma. En el estilo. Tampoco sé qué es. Sólo lo siento.
¿Será otra mentira de la poesía?
¿O será mi deseo desesperado por conocer algo nuevo
y descubrir que el mundo no es lo que me han dado hasta ahora?
La geografía, la gente... la maldita gente. No se trata de escapar.
Quiero vida y gente que quiera vivirla. Quiero conquistar mi felicidad sabiendo que toda conquista implica una lucha. Vivir disfrutando el esfuerzo, los logros y las caídas.
"Un santo decir SÍ a la vida", decía Nietzsche. Es la belleza de la tragedia.
Es la néctar del sino de la existencia. Es el misterio. Es la armonía del caos.
Es el sonido prístino del cosmos cuando la idea se hace poema.
Es el suspiro del viento cuando el amor se expresa.
Bueno y Dios y los dioses están para soportar la existencia. Para dar sentido y justificación
a nuestro corto tránsito por esta larga alfombra del tiempo: enigmático e infinito:
la gran nus de Heráclito El Oscuro.
Qué somos, pero por sobre todo por qué somos.
Tanta preocupación por la política y la nefasta economía:
¡pero todo eso es mentira!
¡Son sus propias mentiras! ¡Nuestras propias realidades de mentira!
No se trata de ser anarco, hippie o existencialista. Se trata de ser:
de ser lo que se deb- ser o ser lo que se quiere-ser.
Vivir nuestra pequeña caída por la existencia gozando del vértigo de esa caída.
Respirar fuerte del olor de las flores.
No avergonzarse cuando nuestra mirada se maraville por un nuevo descubrimiento.
Maldecir al mundo entero cuando la pena ataque.
Rier cuando no se deba hacerlo.
Se trata de liberar el sentir de su prisión racional impuesta por los consensos sociales
y su grosera moral.
Se trata de ir "más allá del bien y el mal"
de esa moral de ratas que causa enfermedades mentales:
esquizofrenia, estrés, pérdida de la felicidad, alejamiento de los estímulos vitales,
de los golpes de vida.
Moral hedionda, ¡podrida!
Esa moral es el gran triunfo del descaro
de quienes detentan el poder
y de las sombras que mueven sus hilos:
nos han hecho aceptar un tipo de vida salvaje, cruel y miserable,
poniéndonos al lado de ella un vació que es la muerte.
No hay opción,
dicen tapándonos los ojos con velos.
¡Cerdos! ¡Hipócritas! ¡Malditos!
La gran revolución de nuestro tiempo es quebrar el actual estado de las cosas
mediante la emancipación de la irracionalidad.
No es quemar paraderos de micros que usa gente que trabaja.
No es destruir el sistema capitalista, mediante un discurso marxista trasnochado.
El gran cambio viene desde el interior. Desde lo más pequeño de nuestra pequeñez humana.
El cambio está en las decisiones íntimas.
En sanar nuestro cuerpo, nuestra mente y nuestro sentir
haciendo aquello que nos haga felices.
Sólo de esta forma nuestra actitud con el mundo cambiará
y esa sensación se esparcirá entre los opacos humanos causando efectos
verdaderamente revolucionarios. Las rígidas estructuras político-económicas se ablandarán
ante la presión carnavalesca de las masas y sus colores y carcajadas.
Tanto así que podremos reírnos de nosotros mismos.
La sabiduría de la no-arrogancia del niño.
Sólo así seremos señores de nosotros mismos y del mundo.
Será el comienzo de una nueva era para el hombre
era que estará sustentada por una nueva filosofía:
La Filosofía de la Risa.

Aristo Risato
aunque más bien para este caso:
Franco Barbato
o quien sea que sea en este momento
real o imaginado

Desde el mundo de las ideas