-Es una lástima, pero ahora me doy cuenta: jamás te interesó ser mi amigo. Solamente me llamaste cuanto te era necesario o útil. Estás lleno de odio man, de resentimiento y envidia. Qué pena me da.
-...
Es él, ser de voz y viento que habita dentro de mi piel. Es Aristo Risato, el de las ideas malditas, el de las letras de sangre.
martes, 26 de enero de 2010
lunes, 25 de enero de 2010
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