Y nos vamos
Volvemos?
Vuelvo?
Voy
Y todo queda
Cargo liviano
Para caminar hasta
Que de los pies salgan pies
Y seguir caminando construyendo ruta
Sueño con un amor
Sueño con un mundo mejor
Creo en la revolución como creo en el amorío de la luna con el sol
Y el camino será cubierto de otoñales hojas
Me voy en junio de 2012 hacia el parto de un nuevo hombre
Vuelvo?
Soy?
Estoy?
Es él, ser de voz y viento que habita dentro de mi piel. Es Aristo Risato, el de las ideas malditas, el de las letras de sangre.
jueves, 31 de mayo de 2012
Dejas huellas en las calles
en los besos que no me diste, ya fuiste
en ellos sobre los mìos cayendo
yo en los tuyos como un río que sube y baja
corriendo furioso hacia su mar
mi boca busca y toca y moja
la lengua roja
y entre los dientes
ríos hacia los mares
y mares lunares colmando tus ojos
destino fatal de toda humedad
en los besos que no me diste, ya fuiste
en ellos sobre los mìos cayendo
yo en los tuyos como un río que sube y baja
corriendo furioso hacia su mar
mi boca busca y toca y moja
la lengua roja
y entre los dientes
ríos hacia los mares
y mares lunares colmando tus ojos
destino fatal de toda humedad
martes, 24 de abril de 2012
Quieres ver sangre?
Anda! Ven, bésame.
Muerde mis latidos en labios palpitantes.
Muérdeme el corazón mientras devoro el tuyo.
Todo en rojo, todo salpicado en sangre y carne.
Aún quieres? Te ríes.
Te ríes y sin pronunciar palabra alguna me muestras tu lengua,
mirándome desafiante, con tu calor que todo lo quema, brotando de cada uno de tus poros, fluyendo con toda tu humedad hacia mi abrazo invisible.
Y yo, viento sobre las montañas no puedo escapar.
Preso de un líquido rojo que corre desde mi imaginación hasta mis manos,
sólo deseo besarte hasta que no queden huesos ni mujer ni instante.
Anda! Ven, bésame.
Muerde mis latidos en labios palpitantes.
Muérdeme el corazón mientras devoro el tuyo.
Todo en rojo, todo salpicado en sangre y carne.
Aún quieres? Te ríes.
Te ríes y sin pronunciar palabra alguna me muestras tu lengua,
mirándome desafiante, con tu calor que todo lo quema, brotando de cada uno de tus poros, fluyendo con toda tu humedad hacia mi abrazo invisible.
Y yo, viento sobre las montañas no puedo escapar.
Preso de un líquido rojo que corre desde mi imaginación hasta mis manos,
sólo deseo besarte hasta que no queden huesos ni mujer ni instante.
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