jueves, 14 de junio de 2007

La puta vida que no escogí

Odio a mi padre.

Lo odio por sobre el mayor amor que pueda sentir.

Odio odiarlo y odio el maldito deseo de lastimarlo.

Se lo merece: arder en el infierno imaginario;

merece ser mordido por mil perros hambrientos enajenados.

La maldición del in-existente Lucifer caiga sobre su perverso ser y

los cuchillos del Azar corten su garganta venenosa y su lengua castigadora.

Odio a mi padre y a su miserable vida. Ser bajo y ruin algún día me vengaré.

Lo juro por el odio que le tengo y por la rabia de inexplicablemente quererlo:

Querer sus latigazos des-olladores, querer sus infames blasfemias y

su estúpida i-rracionalidad. Lo odio, lo odio y quiero seguir odiándolo.

Se merece el dolor in-imaginado y la in-diferencia imposible de su hijo olvidado.



Aristo

(acuchillado)

sábado, 12 de mayo de 2007

El misterio del viento

Se simple. Se detalle. No se puede tomar en serio al viento. Libre de todo bien y de todo mal él avanza desencadenado de miserias mundanas y responsabilidades.

Es insolente. Su felicidad es incompleta. Siempre está solo.

Se siente más cómodo entre bosques y animales que con personas.

No puedes detenerme, sólo colgarte de mi invisible cuello y volar por mágicas mentiras y mundos que no-son.

Qué te puede ofrecer el viento salvo libertad. Qué te puedo ofrecer yo salvo yo.

Nada más.

Solamente un silencio y una mirada perdida en la música de los que no tienen voz. Un pensamiento lejano. Una sonrisa espontánea. Un maldito detalle que no aspira a ser más que eso.

Un maldito detalle arrastrado por el viento que se puede ir de ti en cualquier momento como la música se va lentamente de el recuerdo del poeta.

martes, 24 de abril de 2007

Fluye como el viento...

EL Tiempo no-es

¡El Tiempo está!

Sólo percibimos que pasa,

al pasar nosotros en él



Aristo.

Desde el mundo de las ideas