sábado, 9 de junio de 2012

La creacion en Maria Jarmin


El cuerpo es llevado por el alma, quien con otra mirada pasa atento por los detalles, entre los verdes y otros silencios, esos que susurra el viento, con el arbol, con el rio y el viaje del simple caminar ahora va por la busqueda de tesoros olvidades no escondidos en todas partes, de retazos de momentos que en el collage se ritualizan y hacen sagrado lo que antes fue profano o comun.
 Y la creacion es un hilado, una trama que es transformacion. Tacatacataca, la mente juega con el corazon y las manos, el tac-to, tac-toc, tac-toc, tac-toc, como un reloj sin manijas y armada de una ardiente paz-ciencia contengo los olores en los colores y con una sed de mar trago salvia saliba silba el viento, dejandome su estela de hojas. Todos en una misma marea bajo mi ciclicidad lunar-es un camino que solo cabe en la caida libre de mi pelo, cayendo hacia mi centro, mientras el AveRoja sube y tras a;os y banos de vuelo interno y los pasos que pasaron sobre el asfalto, mis manos con mis ojos, eje del aji con el ajo, formando luminosas animacciones de este florecimiento colorido interno. Arde copmo todo vijno servido en su copa y que sabe que sera prontamente sangre de las venas, desea ser bebido tal como la imagen desea ser materializada, transformada, realizada y cristalizada.
 Re-ciclar es dar continuidad al ciclo y hacer del hacer un acto con-sentido. Y el sentir es ser una cazadora de momentos, fragmentos, retazos de objetos y tiempo, y proyectar en ellos la compocision de esta vibracion que es una luna sobre mis mareas internas.

jueves, 31 de mayo de 2012

Los mismos nocturnos de siempre.
Los veo entre-ojos, casi mirando hacia atrás. No me detengo y sigo caminando, mientras busco un cigarro en mis bolsillos. Jamás hubo alguno y eso lo supe en todo momento, pero mis manos están inquietas, sudan, y sus dedos, que son mis dedos, se mueven frenéticos rajando paños con sus uñas. 
Aún veo la sangre, aún el rojo cubre cada rincón de mis ojos y su consistencia espesa todavía no baja de mi garganta. Me apoyo sobre un auto, afirmado en 90º empiezo a vomitar. Miro hacia atrás y veo a los oscuros. Río. Me urjo. Arcadas. Un grifo quiere sacarme con su amarillenta bilis hasta los huesos. Sigue la noche en su silencio de estrellas vibrantes y perros vagos. Sabrán unos y otros la existencia de ambos?
Los oscuros me siguen sigilosos, ¡ratas! ¡perversos! ¡asesinos!
Chocaría contra el vidrio de una santa botella y taparía con su alcohol mis heridas que quieren secarme las venas, rompería el cristal falso de toda verdad con tal de no ver más a los oscuros. Arranco, una vez más. Huyo, una vez más, el mismo cobarde de siempre. Arranco y choco conmigo. No me entiendo. Me observo y ahí estoy, aterrado, con los ojos salidos, con la respiración galopante, hablando de serpientes y nubes naranjas. Yo y yo. Nadie más que nosotros dos. Y ahora, ¿quién es el oscuro?



Risato
león sin oro
Y nos vamos
Volvemos?
Vuelvo?
Voy

Y todo queda

Cargo liviano
Para caminar hasta
Que de los pies salgan pies
Y seguir caminando construyendo ruta

Sueño con un amor
Sueño con un mundo mejor

Creo en la revolución como creo en el amorío de la luna con el sol

Y el camino será cubierto de otoñales hojas
Me voy en junio de 2012 hacia el parto de un nuevo hombre

Vuelvo?

Soy?

Estoy?


Desde el mundo de las ideas