aniquilándome
Es él, ser de voz y viento que habita dentro de mi piel. Es Aristo Risato, el de las ideas malditas, el de las letras de sangre.
martes, 10 de junio de 2008
rezo de medianoche
aniquilándome
lunes, 9 de junio de 2008

maldita desesperación
de que todo cae y nada en mis manos
¿te pierdo si te vas? ¡entonces vete!
pero así jamás me tendrás
revuelves al niño de mí y lo crucificas con sangre
así nunca por ti me dejaré querer
jugando siempre provando
a propósito el enojo provocando
el respeto maldita, el puto respeto dónde quedó
¿no te importa acaso?
o es que estás tan embobada de imbecilidades materiales
que no te das cuenta cómo se te van las bellezas in-materiales
no me mereces
y no es que yo sea grande
pero quien no respeta al tipo que te ama
es porque en males está entrampada
ahora corre la sangre en tinta mojada
entre ideas malitas y letras de sangre mi mente se abre
y caen mis iluciones estúpidas
y en arcadas te vomito
para que te vayas con el asco
con la náusea de la biliz que chorrea de mi boca rota
jugaste a ser Dios y ganaste
mi corazón aplasteste
a mis regalos escupiste
de mi tiempo te reíste
me entiendes ahora por qué ateo soy y de Dios reniego
Aristo
y el sentir de puta madre
La gente que detesto

por mi tiempo ni mi espera
siempre tarde
siempre poco sincera
des-hecha en excusas y caprichos banales
extorcionando-me con amenazas y pérfidos des-aires
¡vete lejos donde no corra el viento!
¡lejos donde no te toque el tiempo!
cuál es tu idea
deja de reírte a las espaldas
culebra seca y fría
te arrepentirás de todas tus mentiras
nunca sentiste
nunca fuiste
mejor vete
antes de que te lo grite
me cuesta mantener la calma
ante tanta brutalidad y mente retorcida
se me agita el corazón y los ojos me estallan
en la imagen violenta veo como te arrastras
atacando sin que te vean
como el cobarde que ante la verdad se mea
vete mejor vete
no quiero nunca más verte
quizás me gustaría ser más hiriente
pues siento que te lo mereces
pero respiro hondo y el odio escondo
ni siquiera te mereces estas navajas afiladas
que te corten la garganta y desangren tus perras palabras
¡mentiras! ¡excusas!
¿cuál es la diferencia?
cuando con mi corazón ciego haz jugado
y en mi mente sembrado la demencia
vete maldita, vete ya
vete luego al más allá
Aristo
y la ira del huracán