jueves, 27 de marzo de 2008

Fausto no-convertido


Escribir a sangre


a pulso caliente

el gusto, casi fanático, por el mal gusto


Sé que se siente. Entre las piernas te recorre y te sube maligno

mi siniestro pensamiento en tu mirada brillante revelado

en la boca semi-abierta y húmeda

la respiración tibia contenida
en el rojo pensamiento la lujuria y el veneno del lívido

te invito a que el filo de estas letras corten tu ropa y
con la roja lengua
tu piel absorban

poro a poro,
bajar por tu cuello ligero y detenerme entre tus piernas certero

el deseo maligno de las manos que tropiezan en tus pechos
apretarlos hasta reventarlos
en sudor espeso y licuosos fluidos

volar mi mente y reventarme en tu cuerpo en el tiempo detenido

caer perverso a tus sueños y destruirlos
presa demencial del olvido

domingo, 23 de marzo de 2008

momentum

Cae
el silencio en la nota.
La gota en la hoja.
Música
Ritmo. Tiempo. Fluido. Sensación cósmica.
Por las estrellas perdido.
Borracho. Canto a mi alma y tomo vino.
Me salgo entre mis poros y al viento feliz me arrimo.
En un baile orate de las verdades me río.
¡Demente! ¡Espíritu felino!
¡Larga vida Aristo!


Espejo y sombra

Ácida malévola palabra de verdad

En algunos momentos busqué oscuridad y negro frío.
La sensación de caer. Anhelé el vacío existencial y ser un perro o una piedra...
algo sin vida, que no sienta.
La sensación que todo molesta. La náusea por la mañana y el vómito ácido de ideas profanas. Sentir pesada la espalda y que nada ni nadie vale nada.
Maldiciendo y aplastando.
Odiando-me y sin salida querer correr sin parar
por cualquier parte ciego avanzar.
Gritando, luchando contra el azote del viento.
Romper violento las murallas con mis puños.
Saltar alto y caer.
Caer fuerte y golpearme y sentir el dolor agudo y exquisito de que con la espesa sangre roja discurre mi maldición negra.
Sentir el pecho agitado y la des-orientación de quien cae por primera vez a la tierra.
Aturdido errante caminar sin-sentido.
Riéndome de mi miseria en la de los demás.
Castigar el cuerpo para liberar el alma. Cultivar el cuerpo para sanar el alma.
Reventarse de golpe contra una pared
para morir y cerrar los ojos
y dejar de constantemente caer: en la vacía vida de quien estas palabras de bíliz vomita
La seducción suicida se fue.
El veneno de las perras lo maté conmigo en él.
Siento que se me despeja la frente, en la zona limpia de las cejas.
Las sienes ya no me aprietan frenéticas.
Ya no se hinchan las venas. Ya no hay más sudor helado en la espalda.
Las manos no me transpiran.
Me gusta este lugar. Me hez familiar. El sol es tibio y la luz es clara. Huele a tierra húmeda.
Se sienten suaves las plantas al tocarlas tímido con mis infantiles manos cansadas.
Miro nuevamente al cielo:
no estás, nunca estuviste.
Silencio.
Me sientes.
Te veo.
Estás.
Posada en la flor rosa de mi sentir.
Hermosa.
Juegas con mis silencios.
Vuelas sobre mí, inquieta-infantil, mujer niña siempre estuviste ahí.
Pero déjame ir y venir,
como el travieso viento necesito látigo y solitario frenesí.
La no-palabra, la desaparición del momento,
la muerte macabra.




Aristo
liberándose violento
destruyéndo-se
construyéndo-se

Desde el mundo de las ideas