Habla el alma enrabiada. Habla la mano temblorosa. Habla el corazón atacado.
Escribo con sangre. Me muerdo y me enveneno. Castigo la cordura con humo maLdito.
Claroscuro. Río. Me levanto y me caigo. Me levanto. Pesa sobre mi espalda la existencia y la puta ausencia, cargo la pena negra y la ácida lágrima contenida. Castigo los te amo golpeándome en la conciencia. Golpes de realidad. Bienvenido al mundo. La maravillosa realidad de las relaciones des-echabLes. Golpe de cinismo. Golpe de sonriza muerta. ¡Falso! ¡Falso! ¡FaLso!
Mentiras y caras estúpidas para una sociedad que se cae a pedazos ¡Nunca! ¡Jamás!
Mi maldición caiga sobre las palabras relativizadas y vacías
El honor de la palabra dada dónde quedó.
agitado caigo preso de mí
añorando a cada segundo una señal
la luz de tu mirada
ahora seca
Es él, ser de voz y viento que habita dentro de mi piel. Es Aristo Risato, el de las ideas malditas, el de las letras de sangre.
martes, 29 de enero de 2008
Odio lo que amo
lunes, 28 de enero de 2008
epitafio para un amor muerto
El calor del abraso final. No te pedí un último beso, porque eso habría sido cerrar la iLusión. La ilusión siempre queda. Y tu aroma cómo se quedó atrapada en mi garganta. La música de tu triste voz aún la siento resonar en mis tímpanos, calando mi sistema inmunológico, rompiéndome los huesos y reventándome el corazón en roja sangre. La mirada hacia atrtás y la duda de seguirte. Nuevamente miro: quiero rescatarte de tu suisida decisión. Sigo. La sensación e ese abraso aún no me deja. Se me nublan los ojos. Ya no estás.
Sí estás
te siento
Sí estás, porque te siento en mí: siento el ardor de tu alma dentro del mío.
Sí estás, siempre estuviste.
Las lágrimas son agujas que me cortan la cara. Me dueles... a cada segundo.
Cómo hacer frente a esta negra sorpresa. Cómo atacar, cómo defenderme, cuando he sido golpeado por la espalda. Jamás lo entenderé. Sólo el viento lo sabe. Sólo las flores lo saben.
Sientes cómo se crea un pequeño vacío en el alma? Es el vacío de la existencia que reclama la presencia del ser amado. Porque ya éramos uno. El vacío existencial. Suspiro existencial al sentir que no te tengo. Las manos sudan. Se escarcha la espalda.
Se manifiesta el sentir de misteriosas maneras. Pero estrañamente estoy tranquilo. Eso es lo primero. Mañana veremos que pasa.
Sí estás
te siento
Sí estás, porque te siento en mí: siento el ardor de tu alma dentro del mío.
Sí estás, siempre estuviste.
Las lágrimas son agujas que me cortan la cara. Me dueles... a cada segundo.
Cómo hacer frente a esta negra sorpresa. Cómo atacar, cómo defenderme, cuando he sido golpeado por la espalda. Jamás lo entenderé. Sólo el viento lo sabe. Sólo las flores lo saben.
Sientes cómo se crea un pequeño vacío en el alma? Es el vacío de la existencia que reclama la presencia del ser amado. Porque ya éramos uno. El vacío existencial. Suspiro existencial al sentir que no te tengo. Las manos sudan. Se escarcha la espalda.
Se manifiesta el sentir de misteriosas maneras. Pero estrañamente estoy tranquilo. Eso es lo primero. Mañana veremos que pasa.
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