miércoles, 29 de octubre de 2008

Anoche soñé que la besaba. Juro que es cierto.
Su boca gruesa tocaba lento la mía: abriéndose, cerrándose, respirando de mi aire

y sus ojos cerrados al abrirse calaban profundo los míos
llegando al secreto de mi felicidad

mi felicidad es un beso de ella
aunque sea en los sueños
aunque sea en la no-realidad

aún siento su tibio aliento y su abraso tierno
ya despierto vienen los humanos pudores
la inseguridad que trato de vencer
quiero verte aunque sea para verte de lejos

eres un regalo
eres mi música de la mañana
eres mi ilusión de la tarde
eres mi rezo de las noches


aristo
poeta del arrebato

martes, 28 de octubre de 2008

mis manos: orquesta de colores

cuando el camino se recorre in-conciente
nos alejamos del yo
y vivimos una realidad ficticia fuera de los estímulos vitales

no quiero más ese camino
o quizás no quiero seguir recorriéndolo como lo he recorrido
quién sabe

cuál es el verdadero peso de una palabra arrojada con sentimiento
¿no será que flota extasiada y vaga por el espacio sin ser oída?


y la comunicación no verbalizada?
la música hermosa de la no-voz de dos enamorados
la sinfonía del Cosmos a esa hora de la madrugada

cuando todo lo humano es silencio

cuál es el sentido de pensar y sentir: ¿existir?

dónde caerán las ideas que no recuerdo
quizás cayeron en algún lugar escondido de mi cuerpo
o quizás son enterradas en un irreal desierto

y los momentos se hacen recuerdos y el tiempo pasa y pasa
frenético avanza destruyendo todo violento
vertiginosamente todo lo arranca, todo lo arrastra y todo se lo lleva
¿y si no existe y es una invención cuidadosamente racionalizada?


todo nace todo muere
la vida es matarse día a día sintiendo ese dolor maldito de estar vivo



¿podré escoger mi muerte cada mañana al despertar-me?



a
r
i
s
t
o
dueño de mi tiempo
he conquistado mi risa

domingo, 26 de octubre de 2008

detrás de la imagen, la idea macabra

verdades de mentira

una vida: condenación suicida
sin opción sólo caímos
especulando sobre el futuro
el presente pierde sentido
nos condenaron a una vida maldita ocultándola detrás del aritificio de la libertad

Desde el mundo de las ideas